Un empresario nos contrata porque uno de sus mejores clientes deja de trabajar con él por un correo electrónico que le ha llegado con insultos y calumnias, e incluso nos comenta que su cliente está dispuesto a poner una denuncia por estos hechos. Efectivamente, se nos enseña el correo electrónico que le ha llegado a esta persona con origen nuestro cliente. Pero al revisar las cabeceras del correo vemos por los servidores por donde pasa la información y no tiene nada que ver con las trazas normales de los correos habituales enviados por quien nos ha contratado. Tras investigar las IP del correo y pedir un mandamiento judicial, se demostró que el envío del correo se hizo desde la propia casa de un trabajador de la empresa que quería provocar esta situación por una mala situación laboral personal en la empresa.